
Recuerdo perfectamente aquel día de septiembre. Estábamos en clase de Religión y ninguno de nosotros se imaginaba lo que iba a comenzar en ese mismo instante. Cuando vimos a Oriol y a Hugo entrar por la puerta supimos que comenzaba una de las experiencias más bonitas de nuestro paso por el cole. «Este año estrenaremos el musical “Querido Evan Hansen”, dijeron, y recuerdo cómo nos miramos todos con cara de incertidumbre, ya que nadie lo conocía. Este musical cuenta la historia de Evan, un adolescente solitario que no logra conectar con las personas porque padece un trastorno de ansiedad social. Escribe una carta para sí mismo que llega a las manos equivocadas y acaba involucrado en una mentira con la que gana popularidad en el instituto. Esto es justo lo que él siempre deseó: ser aceptado. Sin embargo, sabe que se trata de una gran mentira y no le están tomando por quien realmente es.
Eligen a los protagonistas
Los días de los castings fueron intensos, todos queríamos tener un papel protagonista en el musical, pero solo podían elegir a una persona para cada papel. Recuerdo estar horas y horas ensayando la prueba, ya que era una escena bastante complicada y quería bordarlo. El día de los castings estuvo repleto de nervios y fue muy bonito comprobar cómo nos apoyamos entre todos.
«¡Mi sueño se había cumplido!»
Tras realizar un segundo casting, llegó el momento tan esperado. Al día siguiente, vinieron a clase Oriol y Hugo. Todos sabíamos lo que iban a contarnos; yo estaba cogido de la mano con Pablo y Rodrigo cuando estaban a punto de anunciar a los protas y, de pronto, escuché «Evan Hansen es Marcos Lugo». En ese momento, me levanté de la emoción sin creerme lo que acababa de escuchar, ¡mi sueño de ser protagonista del musical se había cumplido!
No solo vivimos esta aventura los alumnos de cuarto, sino que también tuvimos el honor de compartirla con Isa, Izaskun y Javi, profesores y PAS del Colegio, quienes hicieron de esta experiencia algo todavía más especial. Ellos nos contaron que, al principio, se lo tomaron como un juego, pero lo que no se imaginaban es que acabaría siendo una experiencia inolvidable de crecimiento personal. Dicen que esta experiencia les ha marcado para el resto de su vida y les ha regalado un montón de momentos preciosos. Están muy agradecidos de haberlo podido vivir.
Tras esto, comenzamos a grabar las voces durante, aproximadamente, tres meses. Fue bastante complicado meterse en la piel de los personajes de Querido Evan Hansen, pero Oriol y Hugo se encargaron de guiarnos y enseñarnos a interpretarlos. Después de las vacaciones de Navidad comenzaron los ensayos y cada uno de ellos fue increíble e inolvidable. ¡Contábamos los días para que fuera martes (el día que ensayábamos)! Nos lo pasábamos genial bailando, actuando e, incluso, grabando los vídeos que se emitieron en la gran pantalla instalada sobre el escenario. Los ensayos nos han dejado muchísimas anécdotas que guardaremos para toda la vida. Es muy bonito recordar cómo pasamos de no sabernos bien los bailes el primer día a poder hacer pases con cambios de vestuario y cambios de escena sin necesidad de hacer cortes entre una escena y otra.
«Fue una experiencia única e inolvidable»
El trabajo de los coreógrafos
Disfrutamos mucho del proceso aprendiendo de los coreógrafos Oriol, Hugo y Eva. Han sido personas muy importantes para nosotros, ya que nos han dejado huella y nos han guiado paso a paso en esta experiencia, siempre con paciencia y pasión. Les estamos infinitamente agradecidos por el trabajazo que hicieron organizándolo todo, editando, inventándose las coreografías, aguantándonos y gestionándolo todo tan bien. Son personas maravillosas que hemos tenido mucha suerte de poder conocer. También queremos dar las gracias a Madre Mónica, que nos impulsó a dar lo mejor de nosotros a cada momento e hizo de esta experiencia algo único e inolvidable, animándonos a disfrutar y aprovechar al máximo.
El día del musical estuvo repleto de emociones y nervios que disfrutamos mucho. Uno de los momentos más tensos ocurrió antes de empezar la función de nuestros padres. Me dio un mareo y todos se preocuparon por mí. ¿Y si no podíamos estrenarlo después de todo? Sin embargo, Oriol, Hugo, Eva y Madre Mónica se encargaron de cuidarme y darme fuerzas para empezar por todo lo alto y, finalmente, lo hicimos.
Fue muy triste cuando acabó esa última función, pero también fue precioso ver cómo todo el trabajo había dado su fruto y había salido tan bien. Además, durante el curso todos los compañeros conectamos mucho más entre nosotros y los protas nos sentimos como una familia.
Sin duda, como Evan Hansen diría: «fue un gran día«.
Lo repetiría una y mil veces más. Gracias infinitas por regalarnos esta experiencia tan bonita e inolvidable con gente tan increíble, y por demostrarnos que hay un cielo azul para siempre…
Aquí puedes ver un resumen de ese maravilloso día.
Marcos Lugo Casais, protagonista de Querido Evan Hansen.









